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Cultura de negocios en Colombia

 

cultura de negocios en colombiaUn extranjero que observe a un colombiano, podrá pensar que éste último no tiene vivacidad en su apariencia, puede parecer una persona inexpresiva, indolente y de movimientos lentos.

Pero la verdad, es que el colombiano tiene un alma y corazón ardientes tal como es propio de los latinoamericanos.

Si eres extranjero e intentas hacer negocios con un colombiano…

Debes tener mucha paciencia, al colombiano no le gusta irse de buenas a primeras, es muy suspicaz, prevenido y no le gusta que lo presionen. Si te pones a querer echarle mucho cuento e intentar hacer que se ponga más dinámico en el negocio, es probable que consigas el efecto contrario: podrías lograr que la relación positiva que parecía estar formándose en un principio se convierta en aversión.

Al colombiano no le gustan las prisas. Si quieres apurarlo, será como cuando despiertas de golpe a alguien que está profundamente dormido. Le gusta actual en base a sus caprichos, no le gusta que alguien quiera reglamentarlo y, si lo intentas, podría ser contraproducente.

El colombiano es nativo de un pueblo suspicaz y toma la costumbre de disimular lo que siente detrás de esa apariencia impasible. Quien ve a un colombiano, podría pensar para sí mismo que aquel hombre está dotado de elevado grado de bondad, sencillez y buen sentido.

¿Cómo es su forma de negociar?

En relación a la mentalidad del colombiano común en el tema de negocios, va dirigido al comercio al detal.

El colombiano construye su forma de negociar a partir de la cotidianidad de su hogar y la influencia del entorno o cultura que le rodea.

La cultura Colombiana tiene fuertemente arraigados valores como la hospitalidad, cordialidad y el fuerte sentido de familiaridad entre las personas. Pero en el país hay mucha incertidumbre, violencia, pobreza y desigualdad. Estos aspectos, influyen en la forma de negociar del colombiano.

Actualmente, se tienen dos procedimientos para negociar:

Primero: regatear. Es decir, tratar de hablar con la otra parte, argumentar y hacer solicitud a la otra parte, a fin de sacar el máximo provecho posible para sí mismo.

Segundo: ganar-ganar. Esta estrategia consiste tratar de aumentar los beneficios de ambas partes implicadas al momento de hacer negocios, donde se tiene una relación a largo plazo.

La cultura del país, ha hecho que el colombiano se especialice más en el primer procedimiento. No es porque el colombiano sea malo, sino por las situaciones que le ha tocado vivir.

Por ejemplo, la extensión del narcotráfico ha hecho popular la idea de que se puede llegar a tener dinero sin mucho esfuerzo o que se puede invertir en un negocio que por sí mismo genere más dinero. Esto incentiva el facilismo lo que, en definitiva, no es positivo para la prosperidad.

Por otro lado, el colombiano es muy unido a su familia y tiene un fuerte sentido de pertenencia. De modo que, compartirá con su familia hasta la última migaja de pan; pero no hará lo mismo con el resto de las personas. Más bien, se mostrará egoísta.

Esto es porque la incertidumbre y pobreza, le han llevado a tratar de sobrevivir en el día a día.

Los colombianos se están volviendo emprendedores…

Sin embargo, el colombiano es tenaz, fuerte, luchador e inteligente. Como no ser emprendedor no es algo que está escrito en piedra, el colombiano al igual que cualquier otro ser humano, tiene la capacidad de echar para adelante y tener éxito en los negocios.

Estudios recientes muestran que el colombiano en la actualidad tiene una mente abierta, está poniendo su mirada en nuevas oportunidades con optimismo. Están poniendo empeño en los estudios. Está involucrado en iniciativas emprendedoras.

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